Entrada





Entrando por la pequeña puerta, se accede en primer lugar a un espacio definido técnicamente como nártex, realizado en la época bizantina. El nártex, en la antigua tradición cristiana, desempeñaba la función de acceso a los espacios sagrados; también estaba destinado a los catecúmenos, que no podían entrar en la basílica en ciertos momentos de las celebraciones.

En la época constantiniana no existía nártex, pero un amplio atrio desempeñaba una función parecida. El espacio del nártex justiniano está dividido en cuatro partes.

En la época cruzada, los dos extremos sirvieron como base para sendos campanarios que tenían una altura de cuatro plantas. Una cuarta área, a la izquierda de la actual puerta de acceso, es utilizada por los policías que protegen y vigilan la basílica desde la época de los turcos.

El portón de acceso, hoy cubierto por andamios, es un regalo del rey armenio Hetum en 1227, tal como declara una doble inscripción en armenio y árabe.