Grutas





Las cuevas subterráneas contiguas a la Gruta de la Natividad son múltiples y están bien articuladas. Toda esta área, destinada ya en la antigüedad a uso funerario, ha mantenido a lo largo del tiempo esta finalidad.
La gruta más amplia y próxima al lugar de la Natividad es la llamada “Gruta de San José”. Está dividida en dos espacios y comunica con el convento de los franciscanos. Desde aquí es posible acceder también a la Gruta Santa a través de un pasillo privado de los latinos, usado para la procesión que se realiza cada día hasta el lugar de la Natividad.
Si el visitante se sitúa de espaldas al “Altar de San José”, encuentra, a su derecha, dos pequeñas grutas, la segunda de las cuales está dedicada a los Santos Inocentes. De frente se puede observar un arco pre-constantiniano bien conservado, perteneciente a una antigua cámara funeraria que fue derribada en la época de Constantino para construir los cimientos de la basílica. Es posible que este punto de la gruta fuera la entrada original a la cueva, puesto que desde aquí podía divisarse al fondo el lugar del Santo Pesebre.
A la izquierda sale el pasadizo que conduce a las grutas de las Santas Paula y Eustoquio y de San Jerónimo: aquí se descubrieron sus tumbas, junto a otros 72 enterramientos de diversas épocas, ahora conservados todos en un mismo sepulcro.