La Basílica del Ecumenismo

La Basílica de la Natividad constituye uno de los lugares más representativos, en Tierra Santa, para el encuentro entre las diversas confesiones cristianas y entre las religiones. Su perfil, su historia y las circunstancias que la caracterizan permiten hablar de esta basílica como un lugar-símbolo del Ecumenismo. Ya en la época cruzada la Basílica fue lugar de unión de las dos iglesias, la de Oriente y la de Occidente, divididas entonces tras el cisma de 1054. De hecho, aunque la Basílica estaba bajo la autoridad de los caballeros cruzados, que eran representantes del Papa en este lugar, el proyecto iconográfico de las decoraciones musivas de las paredes fue encargado por el emperador bizantino y realizado por maestros orientales. Actualmente, tres confesiones cristianas (la católica, la greco-ortodoxa y la armenio-ortodoxa) conviven en la Basílica, experimentando todas las dificultades de la vida diaria y viviendo en la práctica lo que se podría llamar ‘ecumenismo cotidiano’. Pero, más allá del ecumenismo vivido día a día, es posible reconocer una naturaleza de diálogo en la Basílica de la Natividad.